La catedral de Santiago de Compostela

La catedral de Santiago de Compostela se encuentra en el centro del casco antiguo de la ciudad homónima, capital de la comunidad autónoma de Galicia, en España. Su construcción se remonta a los siglos XI y XII, pero su origen se puede rastrear probablemente a la época romana.

El sitio donde actualmente se erige la catedral fue inicialmente un asentamiento donde, según cuenta la leyenda, fueron depositados los restos del apóstol Santiago durante el siglo I. Sin embargo, no fue hasta el siglo IX que el supuesto sepulcro fue redescubierto. A partir de ese momento se construirían una serie de templos que crecieron en importancia y tamaño a medida que la relevancia del lugar como centro de peregrinaje fue aumentando también.

Las sucesivas construcciones

the AzabacheríaA la primera capilla, encargada por Alfonso II, le siguieron dos iglesias construidas durante el siglo IX y hacia el siglo siguiente, la segunda de éstas en el estilo prerrománico de la época. Esta iglesia fue completamente destruida en el siglo X en la guerra contra el califato de Córdoba, y no fue hasta que la región fue recuperada por los reyes cristianos que la iglesia románica actual comenzó a erigirse.

Sin embargo, ésta seguiría siendo modificada durante el transcurso de los siglos posteriores. Por ejemplo, las dos fachadas más famosas, la del Obradoiro y la de la Azabachería, son ambas de estilo barroco, construidas durante el siglo XVIII. De este modo, la catedral como conjunto arquitectónico muestra claramente su origen románico, visible sobre todo en los pórticos y tímpanos, pero con los majestuosos elementos del barroco español.

Estas particularidades hacen de la catedral, la cual es considerada una de las más hermosas de Europa, una obra única dentro de la muy variada arquitectura religiosa del continente. Su rica historia, la cual se puede leer en sus muros, refleja los complejos vaivenes de la historia y el arte hispánicos.